APRENDER AGRICULTURA CON EL JUEGO DE LA HUERTA

 

  

 

FASE 1. EL COMPOST: RESTOS ORGÁNICOS + LOMBRIZ

Hoy vamos a conocer mejor a este fascinante animal invertebrado, la lombriz. Siempre hemos creído que las hormigas o las abejas son los animales más trabajadores de la naturaleza, pero lo cierto es que las lombrices trabajan para nosotros preparando el mejor alimento, el más nutritivo para las plantas. Además mejoran la calidad de los suelos al facilitar la circulación del agua y el aire por ellos gracias a su actividad excavadora.

Hay cientos de especies de lombrices, todas ellas realizando un gran trabajo en la mejora de los suelos de cultivo y su fertilidad. Podemos encontrar lombrices en la tierra, especialmente cuando esta está húmeda, pero podemos encontrarlas también en las composteras donde, junto con otros pequeños animales y multitud de microorganismos, son las encargadas de producir compost al comer, triturar y digerir la materia orgánica. Su trabajo es tan desinteresado que las personas sólo debemos supervisar que se mantengan las condiciones favorables para su supervivencia: un aporte constante de restos orgánicos y el mantenimiento de los niveles óptimos de humedad, aire y temperatura.

El compost es un abono orgánico natural, una fuente de nutrientes para las plantas, obtenido a partir de la descomposición controlada de restos orgánicos como restos de poda, flores y plantas adventicias (malas hierbas), restos orgánicos de casa, paja, restos de cosechas, gallinaza y estiércoles animales de todo tipo, cenizas etc. Juega un importante papel en la fertilidad del suelo, en su regeneración y por tanto en la producción agrícola sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

El compost es la mejor manera de reciclar los desperdicios orgánicos para devolverlos a la naturaleza transformándolos en alimento para el suelo, es una forma fácil y económica de cerrar el ciclo de la materia orgánica.

Al utilizar compost en nuestra huerta evitamos el uso de los fertilizantes químicos y los pesticidas, tan perjudiciales para los agricultores/as y para los consumidores/as; también ahorramos agua de riego porque ayuda a mantener la humedad y reducimos la cantidad de residuos orgánicos que se acumulan en los vertederos y son altamente contaminantes  y nocivos para el medio ambiente, debido a la emisión de gases de efecto invernadero y a la contaminación de los acuíferos, consecuencia de la descomposición de estos residuos.

Todas las personas, de alguna manera podemos contribuir a la conservación del medioambiente. Simplemente cambiar nuestra opinión sobre las lombrices, verlas como lo que son, las ingenieras de la naturaleza, ya es un paso importante.

¡Cuidemos a las lombrices igual como ellas nos cuidan a nosotros!

EVA, AGRICULTORA EN ECOLÓGICO DEL JUEGO DE LA HUERTA

FASE 2. EL BROTE: SEMILLAS + AGUA

 

¡Las semillas dan la vida!

Hay semillas de muchos tamaños, formas y colores, pero todas contienen en su interior una nueva planta en letargo, que no brotará hasta que encuentre las condiciones óptimas de luz y humedad. La reproducción mediante semillas se llama reproducción sexual.

 ¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de sembrar nuestro huerto? Primero, escoger bien la época de siembra, saber diferenciar entre las hortalizas de invierno como coles, nabos, alcachofas… y las de primavera y verano, como los tomates, el garrofón o las berenjenas.  Y en segundo lugar, tener en cuenta la profundidad a la que vamos a enterrar las semillas, para que puedan crecer sin utilizar demasiada energía y con la suficiente humedad y calor. Como hay semillas de muchos tamaños diferentes podemos tomar como referencia una profundidad aproximada de dos veces su tamaño. Por último, igual de importante que la profundidad es la distancia que dejamos entre semillas, ¡No les gusta estar apretadas!

¡Apostemos por las variedades locales!

Las variedades tradicionales o locales son las variedades de semillas que han seleccionado los agricultores y agricultoras a lo largo de los siglos, son las que mejor se han adaptado al clima y a las técnicas de cultivo de cada territorio. La gente del campo son los guardianes de toda esa sabiduría, que ha pasado generación tras generación. Mediante la selección y conservación de las semillas de variedades locales, se han convertido en los garantes del mantenimiento de la biodiversidad, es decir, garantizan que haya semillas diferentes en cada zona, lo que hace también que haya diversidad cultural, diversas recetas, sabores, alimentos etc. Sin embargo, en las últimas décadas es fácil comprar semillas que son iguales casi para todo el mundo, lo que ha supuesto la desaparición de muchas variedades tradicionales, de recetas, de sabores… haciendo que haya menos variedad de hortalizas y que las plantas necesiten más cuidados, abonos, y tratamientos, pues no están adaptadas a las condiciones medioambientales de la zona.

Esta biodiversidad de la que hablamos juega un importante papel en la naturaleza, es una pieza indispensable en la sostenibilidad de los ecosistemas. Cuanta más variedad vegetal y animal exista, mayor equilibrio ecológico, más posibilidades habrá de hacer frente a situaciones de crisis como plagas, sequías o incluso pandemia y el cambio climático. ¡La diversidad mola! 

MIGUEL ÁNGEL – AGRICULTOR  EN ECOLÓGICO DEL JUEGO DE LA HUERTA

FASE 3. LA FOTOSÍNTESIS. CRECE LA PLANTA: SOL + AGUA

Las plantas son seres vivos que tienen raíces, tallo, hojas y flores, que cuando se transforman en frutos contienen las semillas. Cuando estas caen al suelo o las sembramos, necesitan suficiente tierra, aire, agua y luz solar para germinar y crecer hasta convertirse en una nueva planta.

Como las personas y los animales, las plantas necesitan alimentarse para crecer, pero a diferencia de los seres humanos, que necesitamos ingerir los alimentos que comenos por la boca, donde los trituramos con los dientes y la saliva y al tragar pasan al estómago, las plantas pueden elaborar su propio alimento a través de la fotosíntesis.

Pero… ¿Cómo sucede la fotoíntesis?

Primero el agua y los nutrientes de la tierra se absorben a través de las raíces, que además sujetan la planta al suelo. Los nutrientes y el agua, forman la savia bruta, que por el tallo circula hasta las hojas. A su vez las hojas absorben Dióxido de carbono de la atmósfera y la luz del sol gracias a la clorofila, quetambién es la responsable de que las plantas tengan color verde. Cuando la savia bruta llega a las hojas, los cloroplastos, que son las células que contienen la clorofila, la transforma en savia elaborada con ayuda de la luz solar, el CO2. La savia elaborada, que es la savia que realmente alimenta a las plantas, se distribuye desde las hojas al resto de la planta.

La fotosíntesis es muy importante, sin ella básicamente no existiría la vida en la Tierra, ya que cuando las plantas realizan la fotosíntesis para elaborar su propio alimento también expulsan el oxígeno necesario para que personas y animales podamos respirar, por eso siempre hablamos de los bosques, jardines o huertos como pulmones verdes.

Por desgracia el CO2 no sólo se produce con nuestra respiración. Los incendios, los medios de transportes, los residuos no reciclables y las calefacciones… producen también CO2, que es un gas de efecto invernadero y contribuye al cambio climático. Es muy importante reducir nuestra huella de carbono, es decir, el CO2 que nuestras actividades provocan. Hay muchas maneras de contribuir a hacerlo: utilizar más la bicicleta y menos el coche, escoger alimentos locales y sin embalajes de plástico en lugar de productos que recorren miles de kilómetros hasta nuestra mesa, reutilizar los embases antes de reciclarlos, pero sobre todo… ¡Planta muchos árboles! Es una buena idea para frenar el impacto del cambio climático y además puedes pasar un buen rato.

EVA, AGRICULTORA EN ECOLÓGICO DEL JUEGO DE LA HUERTA

FASE 4. LA POLINIZACIÓN. NACE EL FRUTO: FLOR + ABEJA

¿Sabías que las hortalizas que comemos pueden provenir de diferentes partes de las plantas como la raíz, el tubérculo, las semillas e incluso la flor como en la alcachofa? Pero sin duda una de las que más nos gustan son las hortalizas de fruto como los tomates o la sandía.

Estos frutos son el resultado de la reproducción de las plantas. Para que haya un fruto necesitamos que una flor haya sido previamente polinizada, es decir, que el polen llegue a esa flor y pase de su parte masculina a la femenina, haciendo posible su fecundación. Como resultado obtenemos nuevos frutos que además contienen semillas que darán lugar a nuevas plantas, cerrando el ciclo reproductivo.

La polinización puede ser llevada a cabo por el viento, el agua y muchos animales como los murciélagos, los pájaros, las mariposas o los escarabajos, sin embargo, los principales polinizadores en la naturaleza son las abejas. Por eso, las plantas y los insectos tienen una estrecha relación y se necesitan mutuamente para sobrevivir. Las flores ofrecen a las abejas alimento, mediante una estrategia muy bien pensada, atraerlas con toda una gama de aromas y colores; a cambio, las abejas ayudan a las plantas a reproducirse esparciendo el polen de sus flores.

Lo cierto es que esta relación mutuamente beneficiosa se ha visto en peligro durante los últimos tiempos, pues el número de abejas se ha reducido considerablemente como resultado de las prácticas de la agricultura convencional y el uso de agroquímicos. ¿Qué pasaría si se extinguieran las abejas? Pues que no sólo desaparecería la miel de la superficie de la Tierra, también desaparecerían muchos cultivos, nuestra dieta se vería más limitada, subiría el precio de los alimentos y entraría en peligro la seguridad alimentaria, por no hablar del impacto que supondría en la conservación de la biodiversidad.

¿Y qué podemos hacer nosotros? Aquí te dejamos dos de las iniciativas que la FAO recomienda para ayudar a las abejas y que puedes hacer sin salir de casa:

  • Cultiva plantas autóctonas que florezcan en diferentes periodos del año.
  • Coloca un cuenco poco profundo con agua y piedras para que puedan beber y no se ahoguen.

¡Seguro que te lo agradecen!

MIGUEL ÁNGEL – AGRICULTOR  EN ECOLÓGICO DEL JUEGO DE LA HUERTA

ATAQUE PULGÓN, DEFENSA MARIQUITA: LA FAUNA ÚTIL CONTRA LAS PLAGAS

Nuestras amigas las mariquitas son uno de los insectos más conocidos y más bonitos que podemos encontrar en la naturaleza, pero que no os engañen, detrás de esa fachada entrañable se encuentra un voraz depredador de insectos. Los pulgones son su principal alimento. Allá donde hay un pulgón hay una mariquita y dónde hay una plaga, una colonia. Los pulgones siempre están en su menú.

El pulgón es un minúsculo insecto, un parásito que chupa la savia de las plantas y obstaculiza su desarrollo. Al hacerlo segrega el azúcar excedente de la savia en forma de melaza lo que supone un peligro, ya que puede ser la vía de acceso de diferentes enfermedades que pueden matar a nuestra planta. La melaza es uno de los alimentos favoritos de las hormigas y las atrae para que de esta forma se conviertan en sus protectoras. En este juego de tronos todos los animales se necesitan.

Pero… ¿Cuánto tiempo hace que no has visto una mariquita?  Una de las de verdad, de las de siete puntos. Seguro que hace mucho tempo.

Cuando yo era pequeña era muy habitual ver mariquitas, pero desde que se generalizó el uso de productos fitosanitarios en agricultura para controlar las plagas ya casi no se ven. Con estos productos no sólo se atacaba a los insectos considerados como perjudiciales para los cultivos, también a las “malas hierbas” e indirectamente a la fauna beneficiosa. No se tuvo en cuenta que hasta las plagas pueden tener su función en un ecosistema, porque todas las plantas, todos los animales, tienen un papel de una manera o de otra, por eso preservar la biodiversidad es tan importante. 

Los agricultores y las agricultoras en ecológico preferimos utilizar el control biológico en nuestros huertos. ¿Cómo lo hacemos? Muy fácil, utilizando a los enemigos naturales de los insectos que han colonizado nuestro cultivo, por ejemplo, en el caso de una plaga de pulgón, utilizamos a las mariquitas. ¿Cuál es el resultado?  Conseguimos controlar a la especie invasora de una forma limpia, causando el menor impacto medioambiental. Las mariquitas se comen a los pulgones, regulan la población de pulgones en el huerto, sin exterminarlos porque son su alimento, si el pulgón desapareciera, la mariquita lo haría también.

Si últimamente has visto muchas mariquitas en tu huerto ¡Estas de suerte!.

EVA, AGRICULTORA EN ECOLÓGICO DEL JUEGO DE LA HUERTA

 ATAQUE CARACOL:  LOS CARACOLES ¿ALIADOS O ENEMIGOS?


¿Qué es un caracol?  ¿Un insecto, un molusco o un ingrediente para la paella? Lo cierto es que el caracol es un molusco, al margen de sus usos culinarios en la cocina mediterránea.

Hoy vamos a romper una lanza en favor de los caracoles porque aunque por todos es conocido que causan grandes problemas a nuestras plantas, los caracoles no son los mayores devoradores de plantas en nuestro huerto. Ese honor corresponde a las babosas, que comen más y además se desplazan por una mayor superficie; mientras que un caracol puede dedicarse a saborear lentamente una sola lechuga, una babosa puede moverse por todo nuestro huerto afectando a diferentes hortalizas.

Además los caracoles pueden ayudarnos a combatir las babosas, ya que también se alimentan de sus huevos. ¿Pero quién se come a los caracoles? Pues generalmente las gallinas y otras aves, los lagartos, sapos etc. ¿Y a tí te gustan los caracoles?

MIGUEL ÁNGEL – AGRICULTOR  EN ECOLÓGICO DEL JUEGO DE LA HUERTA

 

 

 

 

EL ROBO DE COSECHA: PROTEGER LA HUERTA ES CUIDARLA

El trabajo en el campo es muy duro. Cuesta mucho esfuerzo y dedicación trabajarlo, pero el orgullo que se siente al recoger la cosecha es el resultado del trabajo bien hecho. Sin embargo hay veces que ese orgullo se transforma en tristeza, si no en rabia, cuando ves que el fruto de tu esfuerzo ha desaparecido, que te lo han robado.

Puede que una noche desaparezcan todas las cebollas que tenía secando, o los tomates apunto de recoger y que pierda los ingresos de toda la temporada, pero también puede ocurrir que cada una de las personas que salen a pasear por la huerta, se sienta atraída por mis estupendas sandías o mis calabazas y decidan llevarse una a casa.

Seguramente no parece lo mismo llevarse una cosecha completa que entrar en un huerto y coger una hortaliza, esto no arruina a nadie pensaréis, pero lo cierto es que si cada día entra una persona diferente y se lleva alguna cosa, al final las perdidas por estos pequeños hurtos son igual de importantes; eso sin contar con los desperfectos que supone estar entrando en una parcela constantemente o cosechar una hortaliza de una manera inadecuada.

Por eso, reivindico una costumbre muy arraigada, ¡espigolar! Espigolar significa recoger el excedente que el agricultor/a ha dejado en el campo después de la cosecha. Espigolar no es robar, porque tiene que ser con permiso del agricultor.  Esta costumbre es una buena manera de no desperdiciar los alimentos que han sido descartados del mercado por su calibre o su aspecto, pero que son perfectamente aptos para el consumo humano. Desperdiciar alimentos es injusto, tanto a nivel social como ambiental, ya que al hacerlo los agricultores no obtienen el rendimiento que deberían obtener de sus cosechas y su trabajo se devalúa.

En definitiva, es importante valorar nuestro trabajo, esfuerzo, constancia y paciencia. Nuestro trabajo es fundamental para garantizar la soberanía alimentaria local. Además la huerta es nuestro espacio de trabajo; si pisáis los márgenes o las caballones, si tiráis basura o dejáis que un perro pasee libremente por dentro de una parcela, podéis perjudicar la cosecha y los agricultores tenemos que reparar los destrozos. ¡Cuidemos la huerta!

MIGUEL ÁNGEL – AGRICULTOR  EN ECOLÓGICO DEL JUEGO DE LA HUERTA

EVA NOS ENSEÑA A HACER COMPOST

¿Sabéis cómo podemos hacer compost en casa? Si no tenéis un huerto o un jardín con una gran compostera donde ir amontonando los restos orgánicos, podéis hacer una casera. Yo os recomiendo que la hagáis utilizando materiales que podamos encontrar fácilmente: cajas de madera, palets, malla metálica, bidones, macetas etc.

Cuando tengamos escogido el recipiente que hará de compostera, iremos depositando los restos orgánicos ¿Qué tipo de desperdicios domésticos podemos utilizar? Pues todo tipo de peladuras y restos de frutas y verduras, posos de café, pan, cáscara de huevo… lo importante es tener en cuenta que la compostera no es un contenedor de basura, por eso ¿Qué restos no podemos utilizar para hacerlos? Pues los restos de carnes y pescados, comida cocinada, aceites o colillas.

La parte más importante es evitar que se pudran los desechos, recordad ¡El compost no huele mal!, por eso es importante que la compostera esté bien ventilada, a la sombra para no tener un exceso de calor y con unos niveles de humedad adecuados, por lo que deberemos voltear los restos y si fuera necesario regarlos.

Hacer compost es la mejor manera de reciclar los desperdicios orgánicos para devolverlos a la naturaleza transformándolos en alimento para el suelo, es una forma fácil y económica de cerrar el ciclo de la materia orgánica. Si seguís estos consejos veréis como conseguís un buen compost, ¡enviarnos una foto si lo consigues!


EVA
, AGRICULTORA EN ECOLÓGICO DEL JUEGO DE LA HUERTA

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